15 IDEAS PARA CAMBIAR EL BOWLING EN ESPAÑA



V) EFICIENCIA, EFICACIA, PREDICTIBILIDAD

 


A diferencia de las cuatro primeras entregas de esta peculiar serie, el quinto punto que hoy voy a tratar es eminentemente abstracto, algo más complicado y, seguramente, menos optimista y agradable.

¿A qué me refiero al hablar de la eficiencia, la eficacia y la predictibilidad? ¿Cómo pueden ayudar a la mejora del bowling?

El planteamiento teórico, fundamentado en la psicología y la sociología, es bastante simple: al jugador de bolos, como a cualquier deportista, como a cualquier persona, le gustan los entornos estables, cómodos, predecibles.

El sistema legal de los países occidentales, y por defecto el funcionamiento de todos sus organismos, se fundamenta en el imperio de la ley. Es decir, la ley siempre se aplicará, será para todos igual y sin excepciones. De esa forma, un ciudadano no tiene que temer a lo desconocido. Sabe que si delinque puede ser condenado, pero también sabe qué es un delito y qué no lo es. No está sujeto a la arbitrariedad de los dirigentes.

Todos sabemos que la realidad no es "siempre" así, pero también sabemos que los escándalos (políticos, legales, económicos) se producen cuando algo chirría en lso engranajes, cuando no se respetan los procedimientos. Cuando hay errores.

En el bowling español tampoco la realidad es siempre como debiera ser. Antes de que este artículo pueda generar polémicas, quiero hacer una aclaración. Esta serie de ideas, como dije el primer día, buscan proponer soluciones, no enumerar problemas. Por ello, no trataremos casos específicos de los últimos meses que todos conocemos, ni haremos distinciones entre ámbitos regionales o entre entes oficiales y asociaciones privadas. Es una reflexión general.

A mi juicio, el bowling español necesita:

a) Eficacia. Es decir, "capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera." Si queremos que haya más participantes, necesitamos buenos proyectos deportivos y programas base.

Si queremos que la gente compita, necesitamos que los calendarios sean buenos.

Si queremos buenas competiciones, necesitamos buenas boleras y buena organización.

Si queremos progreso, necesitamos esfuerzo.

No valen proyectos pensados en una tarde por gente ajena al bowling, especialmente al bowling moderno. Hacen falta consultas, sugerencias, comités, asesoramientos, reflexión, tiempo. Hace falta identificar los fallos, estudiar las soluciones y disponer las medidas más eficaces.

b) Eficiciencia. Es decir, "capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado".

Si queremos patrones de aceite logrados, necesitamos máquinas en buena estado y gente formada para diseñarlos.

Si queremos mandar jugadores fuera de España, para competir o formarse, necesitamos que alguien con conocimientos en ese campo nos diga dónde es mejor y por qué.

Si queremos que los resultados de todas las competiciones están disponibles en internet inmediatamente después de cada competición, necesitamos alguien dispuesto a hacerlo pase lo que pase. Y por lo tanto, remunerar el servicio.

Un buen patrón, una buena página web, un buen calendario no salen de la nada. Un presidente de un organismo no necesita ser el mayor especialista en cada campo, pero el que diseña cada aspecto específico sí.

La voluntad, las ganas de trabajar, son condiciones necesarias, pero no suficientes.


c) Predictibilidad. Muchas veces nos cuesta aceptar (e incluso asimilar) que aunque el nivel del bowling español sea bajo respecto a las superpotencias, la realidad es que las competiciones más relevantes (Liga Nacional, Gala, Máster, Copa del Rey, Campeonato de Clubes) son lo máximo a nivel deportivo de España.

Digámoslo una y otra vez hasta aceptarlo. El nivel puede ser bajo, pero esos eventos reúnen a la élite nacional de un deporte. No hay nadie mejor en todo el país.

El jugar o/y organizar un evento de esas características es algo serio, muy serio. Y hace falta un tratamiento acorde. A la hora de organizar, competir, prepararse, etc. Y eso no ocurre.

El bowling necesita predicitibilidad, eliminar la incertidumbre. Saber que los torneos se van a disputar en condiciones óptimas. Que las boleras estarán en codnciiones, que los organizadores habrán cuidado todos los detalles. Necesita que si una máquina de aceitar se rompe una mañana, hay un plan B.

El jugador, el bowling, necesita saber que el approach estará bien. Que todos los equipos acudirán. Que las máquinas no fallarán. Que los equipos estarán uniformados. Que no se violará ninguna norma ni los horarios cambiarán por sorpresa. Que habrá jueces. Que si un imprevisto ocurre, pues al final y al cabo son inevitables, alguien estará listo para reaccionar rápidamente.

El bowling necesita que no haya sorpresas, pues éstas son casi siempre desagradables.

Necesita que todos los resultados de la competición estén disponibles de forma regular. Lo ideal, el mismo día del torneo. No al acabar la semana, sino día a día o serie por serie.

No una vez sí y otra no. No dos días, cuatro días o 15 días después de un campeonato nacional. No, pronto y siempre.

Dermasiadas veces sólo prestamos atención al juego en sí, y no a lo que le rodea. Despreciamos como algo inevitalbe o insignificante lo que convierte a un juego en un deporte.

No se pueden permitir violaciones de las reglas (sean comer, fumar o no ir uniformado), que no haya jueces, que no haya Delegados Federativos, que las pistas se preparen con desgana, que participantes y organizadores desconozcan los reglamentos, etc.

Son elementos obvios, pero que en la práctica ignoramos. Este escrito no pretende descubrir América, sino hacer que la miremos con otros ojos.

No podemos luchar contra lo imposible, pero sí contra lo díficil. Quizás no podamos evitar, por múltiples razones, que un torneo sea asignado a una bolera que no está en condiciones. Pero si podemos protestar, reclamar, pararnos, apelar, denunciar comportamientos fácilmente subsanables.

Si un campeonato de ámbito nacional, en sus máximas categorías, no cuenta con jueces, no da resultado, no tiene en cuenta la normativa etc, no debemos aceptarlo. Se puede morir, pero no debemos ir voluntariamente, y en silencio, al matadero. ¿Alguien imagina un partido de fútbol de competición sin árbitros?

Si queremos que la gente considere el bowling como un deporte, lo primero que tenemos que hacer es tratarlo nosotros como tal.

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Ideas anteriores:

I) Ligas juveniles

II) Torneos scratch

III) Torneos de y por categorías

IV) Patrones difíciles