15 IDEAS PARA CAMBIAR EL BOWLING EN ESPAÑA



III) Formación en máquinas y patrones

 

Una de las mayores quejas de los jugadores de bowling, sino la primera, es el estado de las pistas.

Los patrones de aceite suponen el mayor quebradero de cabeza para organizadors y jugadores. Nunca es fácil acertar, pues un patrón demasiado difícil enfada a los participantes, reduce el número de reenganches y deja un mal sabor de boca. Pero uno demasiado fácil produce el efecto contrario y, a veces, provoca no pocas críticas.

El único consenso está en los patrones mal hechos, pues irritan a todo el mundo.

En este artículo no vamos a discutir sobre qué patrones son mejores o peores, sino sobre la capacidad que tenemos, de forma realista, de cambiar una situación como la actual.

Ahora mismo, la capacidad que tienen los jugadores y los organizadores de elegir, al detalle, el tipo de patrón en el que quieren jugar es mínima. Muy pocas boleras en todo el país permiten un acceso total ( e incluso suficiente) a sus máquinas. Puede ser una faena, pero es lógico, pues son aparatos que pueden costar más de 30.000 euros.

En otros artículos ya hemos hablado de la importancia de diseñar bien un patrón y de la dificultad de hacerlo. Además, incluso estando bien hecho, hay decenas de factores que influyen directamente sobre el mismo, como por ejemplo:

- Tipo de aceite

- Tipo de cleaner

- Estado de mantenimiento de la máquina (y hay 100 factores en este punto)

- Tipo de agua de la zona

- Temperatura

- Humedad

- Hora del día en la que se juegue

- Tamaño de la bolera

- Aire acondicionado/calefacción

- Cantidad de gente en la bolera

Generalmente, los trabajadores de boleras no tienen la formación necesaria para diseñar correctamente un patrón. Ojo, no es un reproche, sino una constatación. Entre las funciones para las que se les contrata no está hacer patrones y, además, no están formados para ellos.

En muchos centros hay trabajadores con una disposición extrema, que cuando hay torneos o Ligas entran mucho antes y se dejan la piel preparando pistas. Incluso a mano cuando las máquinas no funcionan.

En otros lugares hay empleados que, por diferentes razones, no tienen ningún interés.

Como se ha dicho en otros escritos, los mecánicos son mecánicos, no "lanemans", por lo que no debieran ser el foco de ninguna crítica.

En este artículo, como en este serial, lo que tratamos es de ofrecer soluciones, no sólo evidenciar problemas. Por ello. aquí va la mía.

En el pasado, se ha intentado (aunque muy modestamente) utilizar la figura de un "laneman" a nivel nacional, alguien que diseñase los patrones para las diferentes competiciones y/o acudiese a las boleras para comprobar su estado. Marcial Ovide, Melvin Ocando, Carlos Velasco, Juanjo Luna. José Luis Trías o Daniel Machón han ejercido ese puesto, de una u otra manera, en el pasado reciente.

Es una solución, y desde luego mucho mejor que dejar todo en manos del azar, pero no es demasiado viable. No lo es porque todos ellos tienen sus trabajos, porque para diseñar un buen patrón es necesario que las máquinas estén en buen estado (y se puede tardar días o semanas en poner una a punto) y porque lo que hace falta es una difusión mayor del conocimiento.

Sin más rodeos: la AECB, la FEB, las delegaciones o federaciones territoriales (o sólo una, si prospera la fusión/unión/integración) deben formar a técnicos en pistas. Bueno, cuando digo formar quiero decir pagar la formación de los mismos.

A diferencia del juego físico, formarse en máquinas, aceites y patrones es muy complicado y sumamente caro. En España, sólo Carlos Velasco lo ha hecho a fondo, e incluso a él, que tiene titulación oficial de Kegel, experiencia mecánica, años trabajando con diferentes tipos de máquinas, conocimientos de aceites y limpiadores de todo tipo, le queda mucho camino que recorrer. El Nivel II de Kegel, por ejemplo, hay que hacerlo en Florida y puede costar 3.000 euros (con el viaje)...

En los últimos años, se ha gastado miles de euros en ir a cursos, traer instructores o encargar material. No hay decenas de sitios a los que ir ni cientos de entrenadores a los que traer, como en el juego físico, por lo que el precio se dispara. La demanda es reducida, y la suele encabezar una bolera. Al menos en otros países.

En los últimos años se han hecho varios cursos en España, a los que han acudido diferentes responsables de instalaciones o han enviado a sus mecánicos. Sin embargo, sabemos bien que la movilidad en los puestos de mecánicos en las boleras es muy alta, por lo que abundan los ejemples de gente que ha recibido algo de formación y luego ha dejado el negocio.

Además, en no pocos casos, el nivel del curso, ofrecido por marcas de bowling, es demasiado alto, y pocos de los presentes pueden aprovecharse de su contenido.

Por ello, la solución que se me ocurre es romper el círculo vicioso a lo bruto:

a) Financiar, aunque sea parcialmente, la formación de algunas personas interesadas en el "trabajo" de laneman. Digo algunas, y no una o dos, porque como ésto nunca será un trabajo a tiempo completo. Hace falta un grupo lo suficientemente grande como para que si un miembro no puede acudir alguna vez, por las razones que sean, haya más personas disponibles.

b) Esa gente acudirá a cursos o se traerán especialistas a España para dominar todas las facetas: mecánica de las diferentes máquinas, mantenimiento, aceites, cleares, diseño de patrones, factores ambientales, etc

c) la gente formada se encargará de diseñar los patrones de las diferentes competiciones

d) A su vez, los organismos financiadores recuperarán parte del dinero invertido "vendiendo" cursos a las boleras para formar a sus mecánicos. Esta labor debe de ser intensa y proactiva, por el bien del deporte en el medio plazo y por el de sus finanzas.

 

Tiempo y dinero

Es un proceso más largo y complejo que otros de los apuntados en esta serie de Quince ideas para cambiar el bowling, pero es necesario. Ahora mismo apenas hay una persona en todo el país capaz de diseñar un patrón en todo tipo de máquinas o incluso de arreglarlas si éstas se rompen. Y eso es inconcebible en un deporte que se fundamenta en el estado de las pistas.

Podemos quejarnos eternamente o podemos intentar cambiarlo. Para los organismos puede suponer un coste alto, pero creo que deberían empezar a destinar ya, en sus presupuestos, una cantidad considerable para la formación técnica. El coste de no hacerlo es mayor.

El objetivo debe estar en el medio largo plazo. Una operación de este estilo puede requerir, fácilmente, al menos cinco años para dar frutos. Es una apuesta con cierto riesgo, pero si se hace de forma organizada puede darlos.

La clave (y por ello un organismo debe de estar detrás, respaldando la iniciativa) es la parte de las boleras. Hacer comprender a las instalaciones la necesidad de que sus empleadores reciban la formación adecuada. No desde el punto de vista del jugador, sino de la bolera como negocio.

No podemos pretender que una bolera cambie su forma de trabajar y gaste dinero para que los jugadores sean más felices. Alguna instalación lo hará, pero no todas. En cambio. si se hace ver que si tienen máquinas de 30.000 euros mal mantenidas, su duración será menor y tendrán que pagar mucho más cuando tengan averías serias o deban comprar otra. Que comprendan que es mejor que las personas que las utilizan sepan lo que hacen, la traten correctamente y la cuiden.

Si además tienen nociones básicas sobre patrones, mejor que mejor. Pero ahora mismo, en la era de internet y los patrones on line, buscar en la Red un buen patrón, descargarlo en las máquinas modernas y aplicarlo no es la parte más complicada. O que alguien les ayude a meterlo en la máquina.

Mientras esto no se haga, dependeremos del azar, de la buena voluntad de algunas personas y del inmenso esfuerzo personal de individuos que destinan su tiempo libre y sus ahorros a la formación desinteresada.

El principal problema está en el enfoque y la actitud. Cuando estamos enfermos vamos a un médico, cuando se rompe el coche lo llevamos al taller y cuando queremos mejorar, contratamos un entrenador. Por ello, no entiendo muy bien el hecho de que cuando el problema está en las máquinas y los patrones, no hagamos nada y nos resignemos.

Las cosas son así ahora, pero no deben de serlo siempre. Podemos cambiarlo.

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Ideas anteriores:

I) Ligas juveniles

II) Torneos scratch

III) Torneos de y por categorías

IV) Patrones difíciles

V) Eficaciencia, eficiencia, predictibilidad

VI) Jueces y árbitros