15 IDEAS PARA CAMBIAR EL BOWLING EN ESPAÑA



XIV) Una verdadera escuela de bowling

 

Revisando las anteriores publicaciones, creo que es la primera vez que pongo un título equivocado de forma intencionada. Aunque mi sugerencia de hoy es, aparentemente, fundar una verdadera escuela de bowling, lo que realmente propongo es fundar muchas escuelas de bowling.

Cualquier persona que lea con ciertas frecuencia Los Rascadores sabrá que la formación es una de nuestras obsesiones. El conocimiento no es suficiente, pero es indispensable. Nosotros asistimos a varios cursos al año, traemos a los mejores entrenadores del mundo (que podemos pagar), estudiamos, leemos libros, vamos a torneos fuera, hablamos con la gente, etcétera.

Eso no nos convierte en nada, porque la información, sin algo más, no basta para desarrollar buenos proyectos. Pero creemos que es la base sobre la que construir, en el medio y largo plazo, algo importante.

En el mundo hay países que cuidan muy bien la formación. Es cierto que apenas existen programas completos como en otros deportes, pero cada vez más se nota que el bowling se está profesionalizando.

Estados Unidos está edificando en estos momentos, en la nueva sede del USB, el International Bowling Campus. En Malasia, los jugadores de élite reciben sueldos del Estado. En Korea, los mejores deportistas viven en un centro de alto rendimiento y se dedican a entrenar, ponerse en forma y estudiar. En Singapur pagan hasta con 100.000 dólares una medalla de oro en los Juegos Asiáticos, etc.

En Francia, según me ha comentado Frouvelle, está en marcha algo similar, con chicos estudiando y jugando de forma coordinada. Suecos o finlandeses no llegan a ese extremo, pero la cantidad de licencias y entrenadores permite que existan diferentes "escuelas" a lo largo del país.


¿Puede aspirar España a algo así?

Siendo realistas: no. A corto y medio plazo no podemos aspirar a algo así, pero eso no quiere decir que tengamos que quedarnos con los brazos cruzados.

El bowling español necesita escuelas de bowling. El problema es que una escuela no es un profesor (o, peor incluso, un jugador) diciendo dos o tres cosas a un grupo numeroso de alumnos una vez a la semana.

Una escuela necesita estructura, participantes, "instalaciones", una filosofía y un método pedagógico.

Hacen falta monitores y un método. Un programa, instructores formados y titulados, que compartan una misma filosofía y que enseñen lo mismo, un proyecto, objetivos a corto, medio y largo plazo, equipación, herramientas, material, etc

Una escuela no son tres personas apenas coordinadas que van por libre y/o mandan mensajes contradictorios a los alumnos, especialmente si son niños.

Una escuela no es gratis, al menos del del todo. Los padres pagan por clases de fútbol, natación, tenis o esquí. Si queremos que la gente trate al bowling como un deporte, actúemos como el resto de ellos.

Una escuela necesita libros y videos. Imágenes y sonido. Material didáctico y técnico, libros, manuales, dvd's, ordenadores, software de bowling, cámaras de videos, cámaras de foto, espejos y túneles

Una escuela debe de tener en cuenta, y enseñar, que jugar a los bolos es mucho más que tirar una bola. Es tener un estado físico óptimo, hacer ejercicio, aprender de bolas y pistas, saber para qué y cuando son necesarias o contraproducentes las muñequeras o los guantes.

Una escuela presta atención a las reglas, la cortería y la educación en pista o estudia los patrones de aceite, pero no olvida que la diversión es parte del aprendizaje.

Una escuela incluye clases teóricas, charlas en aulas, toma de apuntes, preguntas, estudio y, claro está, exámenes y deberes

Además, una nueva escuela se fijaría en las diferentes escuelas de todo el mundo (de Suecia a EEUU, de Finlandia a Corea), para aprender lo mejor de cada casa. Y digo aprender, y no reproducir, porque cada país, cada sociedad, tiene una forma de vivir. Un mismo sistema no es válido, al 100%, en Singapur, Hong Kong o Madrid.

En toda su historia, nuestro país nunca ha tenido nada parecido a lo apenas esbozado. Sin embargo, la Federación Catalana, está ahora en los momentos iniciales de un proyecto que puede culminar en una escuela sin precedentes. Una verdadera, de inicio a fin, cuya puesta a punto es muy compleja, pero ilusionante al mismo tiempo.

¿Por qué necesitamos una escuela?

Hasta ahora, los españoles nunca hemos tenido escuelas de ningún tipo, pero el bowling ha ido creciendo, poco a poco. Sin embargo, lo ha hecho de forma anárquica, sin orden. Poco a poco, los jugadores que están interesados en progresar, lo hacen. A su ritmo, aprendiendo aquí y allí, yéndose fuera, acudiendo a cursos, mezclando ideas, a base de prueba y error, etc.

Sin embargo , con una escuela apropiada (y no hablo sólo de programas para niños, aunque ése debiera ser el target principal), ese proceso de aprendizaje podría acortarse en muchos años.

Instructores con la misma formación pueden llevar, de forma conjunta, la carrera de un jugador. Siempre habrá personas interesadas en recibir únicamente algunos consejos y algunas clases. Y eso está muy bien.

Ahora ha personas en España que dan clases y cursos, y eso no debe cambiar, porque su labor es fundamental. Sin embargo, también hace falta un proyecto más grande y ambicioso para los que quieren tomarse el bowling mucho más en serio.

Que los que quieran algo sencillo puedan tenerlo, pero que los que queiran ir a por todas, también puedan aspirar a ello.


¿Por qué necesitamos más de una escuela?

Porque en un país de 40 millones de habitantes, una escuela, en una sola ciudad, sería insuficiente. Es necesaria una especie de Escuela Nacional, un programa gestionado desde el seno del organismo responsable del bowling, "oficial", con formación reglada, niveles, títulos, etc. Un programa a nivel nacional del máximo nivel, un programa serio.

Luego puede haber (y debiera haber) escuelas regionales, con el mismo planteamiento pero con alcance geográfico más limitado. Y, claro está, escuelas privadas, cada una con su sistema, su método y su filosofía. Hay hueco para todas ellas. El límite, la supervivencia de unas y otras, debiera depender de su capacidad para enseñar, de la competencia.

Por ello, no hablamos simplemente de profesores o entrenadores, pues de esos ya hay ahora. No, nos referimos a una escuela preparada con lo último de la tecnología, la pedagogía y la psicología.

Con instructores que lleven un archivo de cada jugador actualzado día a día, con entrenamientos perfectamente diseñados, objetivos a corto, medio y largo plazo, etc.

En el colegio, la universidad o una clase de inglés, los profesores llevan datos actualizados tanto de lo que enseñan como del comportamiento y los resultados de los alumanos.

En los colegios, los profesores no van (generalmente) a una clase, dicen cuatro cosas y dejan que los alumnos se vayan sin tomar apuntes o hacer preguntas.

De la misma forma, el aprendizaje en el bowling no puede consistir en practicar, de forma descoordinada, diferentes cosas, una cada día, sin materiales, sin estudio, sin feedback, sin controles, sin evaluaciones.

Una verdadera escuela debe incluir todo lo anterior, y muchas cosas más que es difícil y lento explicar.

El bowling español necesita escuelas, programas serios y bien estructurados, ambiciosos pero realistas.

¿Os parece difícil? Claro, porque lo es. Pero debemos apostar por ello.

 

Más cursos, menos torneos

A mí me parecería más lógico, por ejemplo, que la AECB premiase a los mejores de la temporada con buenos cursos de formación (sobre todo en categorías como segunda y tercera) y no con viajes a Bulgaría. Sería más práctico, más barato y más beneficioso para los jugadores a largo plazo.

Lo mismo con la FEB. Ahora, su político es pagar torneos internacionales a los jugadores perjudicados por la no participación de la selección española en competiciones internacionales.

Dejando de lado que tres o cuatro días en un torneo de segundo nivel no pueden cubrir en ningún caso diez días en un mundial en países exóticos, ¿no sería razonable premiar a los jugadores (sobre todo en el caso de los sub-23) con instrucción?

A mí éste me parece uno de los objetivos más bonitos y necesarios para el bowling español. No ocurrirá de un día para otro, claro. Puede llevar años la constitución de algo tan completo, pero si no empezamos ya a sentar las bases, cuando querramos llevarlo a cabo nos costará un lustro.

La parte esencial es introducir, poco a poco, entre jugadores y aficionados, la necesidad de una formación reglada. Hacer ver que clases poco estructuradas no conducen a ningún lado. Que un programa a largo plazo, bien diseñado, puede ahorrarnos años de esfuerzo y miles de euros en inscripciones y viajes sin amortizar.

El bowling español necesita una escuela de bowling, y necesita que sus jugadores lo sepan.