LASCIATE OGNE SPERANZA VOI CH'INTRATE


"Perded toda esperanza los que entrais". Con esta profética y poco esperanzadora frase ilustraba Dante Alighieri la entrada al infierno en su Divina Comedia.

Y eso es lo único que eché en falta esta semana en la bolera de Rivas: un cartel a las puertas que pusiese: "perded, oh jugadores, toda esperanza".

Como todos (o algunos) sabreis, este fin de semana se disputo en Madrid el Campeonato Individual de España 2008, valedero para el ránking nacional y que, además, establece los representantes masculinos y femeninos para los Juegos del Mediterráneo de esta temporada, que serán en Grecia.

El evento femeninos tuvo lugar en la bolera de Kinepolis mientras que el masculino se disputó en Rivas. De la parte femenina admito que sé poco. He escuchado cosas de gente que estuvo o de parejas de jugadores que estaban en mi bolera, pero no lo suficiente para pronunciarme. En todo caso, parece que un patrón difícil y que subía poco en el que se impuso, por segunda vez en pocos años, Graciela Kraus, del Galaxy. Segunda fue Dulce Fernández, y ambas estarán en Grecia si quieren y pueden.

Esta crónica estará más centrada en la parte masculina del campeonato (porque es donde estuve, es la que jugué, de la que puedo pronunciarme y porque allí estaban los organizadores), pero la reflexión general es válida para ambas partes y para la organización de campeonatos en general, incidiendo en especial en la FEB pero con puntos para todos los que tienen influencia efectiva en nuestro deporte.

Desde que tengo un blog (y ya son 15 meses, creo) nunca me habían dicho tantas veces que debía escribir una crónica o me habían preguntado tanto sobre qué iba a poner a la hora de hablar de un campeonato. Y es que los jugadores empiezan a estar cansados. De no tener influencia, de no tener poder, de no ser escuchados, de no saber y de las cosas mal hecha.

Todos sabemos lo díficil que es tener iniciativas, organizar campeonatos, que todo salga bien y que no haya fallos. Pero hay factores controlables y factores que escapan a nuestro control. El detonante de tanta rabia ha sido el patrón de aceite del Individual, al menos en su parte masculina. No tanto porque fuese un programa dificílismo, que lo era, sino porque era díficil cuando no debería haberlo sido tanto.

No revelo ningún secreto si digo que el patrón, o mejor dicho, los patrones, los "hizo" Carlos Velasco. Pero el hizo va entre comillas porque del diseño a la aplicación hay un mundo, y si las máquinas de aceitar de las boleras no están en buenas condiciones no hay forma humana de poner ningún patrón. Es sencillamente imposible. Velasco diseñó un patrón y lo envió a la bolera. Trabajo hecho sin remuneración, por su puesto, y sacando ratos de su trabajo y tiempo libre.

Entre semana, algunos jugadores se ofrecieron a ir a probarlo para ver la reacción (para que no haya suspicacias, aunque no debiera haberlas, jugadores que en ningún caso podían acudir a los Juegos del Mediterráneo, así que poco sospechosos de ir para tener ventaja sobre sus rivales) y su sorpresa fue mayúscula al ver que el patrón no hacía lo que debía, sino todo lo contrario. Velasco sacrificó dos noches yendo a las dos puntas de Madrid para ver lo que sucedía y se encontró lo esperado: máquinas en mal estado, con piezas cambiadas de sitio, partes gastadas y falta de mantenimiento.

El resultado, como se pudo ver, fue un (¿dos?) patrón sumamente difícil en el que los jugadores se las vieron y se las desearon para pasar de 180. No digo la cifra por decir: 180 fue el corte de 24 jugadores para pasar a la final. Si la FEB hubiese pedido un patrón imposible porque considera que es lo mejor para decidir el campeón, chapeau. Pero no fue así. La FEB quería un patrón exigente, pero no imposible. Y salió uno que no tenía zona de juego por casi ningún lado.

Sólo dos jugadores fueron capaces de jugarlo en condiciones: Melvin Ocando y Raúl Gálvez. El primero, de forma colosal. No queda la menor duda de que ahora mismo es el mejor jugador de España. Por tiro, por confianza, por vueltas, por potencia y por repetición. Ganó en Valencia la semana pasada ante jugadores como Marcial, Frouvelle, Jochi, Pierre Luc, Erwin o Moi. Es el lider en promedio del ránking nacional y ha ganado el Campeonato de España dando una lección colosal. Jugando por el único lugar en el que se "podía" jugar.

Melvin eligió bien desde el principio. El patrón no daba margen por ningún sitio. Si jugabas por el medio la bola subía mucho y pronto, por lo que debaja centenares de splits. Si abrías un pelín de más, no volvía. Si jugabas por la derecha abriendo, no llegaba, pero si no abrías se pasaba, y el carril estaba amenazante al no tener zona de apoyo.

Las series de menos de 1000 y de 1000 y poco fueron la nota dominante. De 82 jugadores sólo 26, creo, pasaron de 180 de promedio. Y al total del campeonato, sólo 12 de 190.

Pero Melvin encontró el lugar. Bien aconsejado, trajo una bola pulida al 4000, tapada varias veces y con un "pin axis" para que subiera lo menos posible y logró tirar durante 18 partidas por el listón 5, abriendo un poco, como hasta el 3, tirando (creo) sólo un carril. Su primera serie, empezando con 150, fue de 1120. Pero las otras dos, por el mismo lugar, fueron de otra galaxia. 1320 cuando sólo Gálvez (1220), Lloria (1202), Moi (1205), Erwin (1206) y Arjonilla (1244) habían pasado, y por poco, de 200.

Y su final fue todavía superior: 1372, y hubiese llegado a 14000 si no deja un split en la última partida. Es cierto que para entonces Rosado (1339) había encontrado también el sitio, o que Arjonilla (1272 tirando por el puro centro, rompiendo más de una ley de la física) había tirado bolos. Pero su serie, con la bola que lo hizo, por la zona en la que tiró y por su aplomo es de lo mejor que he visto en muchísimo tiempo.

Hacer 1.400 en díficil siempre. Hacerlo en patrón jodido es la leche, pero hacerlo en un patrón jodidísimo y tirando por el listón 5 con el estilo de juego de Melvin, es grandioso. Una de las mejores notas del campeonato.

Pero vayamos a la parte negativa. Hay que decir que el estado general de la bolera de Rivas es bueno. Está muy nueva, el approach es perfecto, las máquinas apenas fallan, apuntan bien. Guillermo Marián estaba al quite y el mecánico no era especialmente lento.

El problema, como siempre, fue el patrón de aceite. No es algo nuevo, llevamos décadas jugando y los problemas con las pistas son tema recurrente. Unas veces porque el patrón es inapropiado, otras por el mantenimiento. A menudo, ambas.

En mundo del aceite es complicadísimo. Los factores "controlables" pasan por tener la máquina bien mantenida, tener los productos adecuados (aceite y cleaner apropiados para cada modelo de máquina), diseñar el patrón sabiendo lo que se hace, entender el funcionamiento y la dinámica de los patrones etc. Los incontrolables son casi más: temperaturas, humedad, cantidad de jugadores, época del año, imprevistos mecánicos, fallos de fabricación, colocación de la bolera (las pistas 21-22 en Rivas, por ejemplo, están en el mismo eje de la puerta de la bolera que da al centro comercial y tienen una columna, lo que hace que sean, si cabe, más incontrolables que el resto).

Además, es rarísimo que una instalación tenga personal capacitado para una tarea tan complicada. Frase típica de los gerentes es que "no merece la pena formar a los mecánicos, para lo que duran..." Es eviente que la movilidad en el sector es enorme (debido a sueldos bajos, horarios terribles y la edad de los trabajadores), pero si las instalaciones renuncian a conservar su propio material, muy poco se puede hacer.

Vale, es todo muy terrible. Pero hablemos de lo que sí se puede hacer. Cualquiera que estuvies el fin de semana en Rivas pudo escuchar a Carlos Velasco decir, por activa y por pasiva, que era la última vez que diseñaba un patrón para un campeonato y que "dimitía". Es probable que no haya sido la última vez, pero el mensaje a transmitir es claro: se acabaron las chapuzas.

Si de por sí es jorobado hacer algo con aceites, hacerlo de forma alocada, imprevista y sin tiempo y recursos es perder el tiempo. No se puede visitar la máquina de aceitar el día antes de que empiece un torneo, porque no hay tiempo material. Velasco hizo todo lo humanamente posible, pero en 3 horas no se cambian dinámicas.

El problema de fondo está en los organismos deportivos, que no exigen el servicio por el que pagan. Es más, es culpa no sólo por eso, sino por no ser capaces de "enseñar" a las empresas que deben hacerlo, pero por su propio bien!! O por no hacer las cosas con tiempo. El calendario está fijado con meses de antelación. Las sedes, como mínimo con semanas. No se puede esperar hasta el último minuto esperando que todo funcione bien o que, como tantas veces se dice, la bolera esté "mejor que nunca" (sic).

Las máquinas de aceitar nuevas (Kustodian, Authority 22 etc) valen un auténtico dineral. Son muchos millones de pesetas que los propietarios tiran a la basura si no conservan y mantienen sus máquinas. Los organismos deportivos deben hacérselo entender de una vez a las instalaciones y deben exigir un servicio mejor. Aunque tengan que pagar más o aunque tengan que prescindir de las boleras. Un campeonato de España Individual, como una Liga Nacional, una Copa del Rey (o en otros casos Liga Española, Campeonato de Clubes, Opens, etc) no pueden jugarse en condiciones aleatorias.

Y es hora de decir basta. Es hora de exigir que por 60 euros (eso hemos pagado en el CEI 2008) por 12 partidas se juguen en condiciones aceptables. Fácil o difícil, pero que sea premeditado, intencionado, no porque sí. Es hora de recibir un producto decente a cambio de los 100 euros de una serie en un Open, y no pistas aleatorias, malos plantajes etc

Ha llegado la hora de dar un golpe en la mesa y pedir más. A la FEB, a la AECB, a los clubes, a los organizadores. Es hora de decirnos basta a nosotros mismos. Si queremos que el bowling sea un deporte, hagamos del bowling un deporte. Y para ello hacen falta, sobre todo, tres cosas:

a) tiempo
b) dinero
c) voluntad de cambio

Hay una serie de cosas que se pueden mejorar y otras que no (al menos a corto plazo). Para ello, lo necesario es aplicar esa vieja oración que dice:

Señor, dame fuerzas para cambiar las cosas que puedo cambiar, paciencia para aceptar las cosas que no puedo y sabiduría para distinguir las unas de las otras

Quizás no podamos convertir los bolos en deporte olímpico, vale. Pero hay muchas cosas que podemos cambiar.

Podemos traer entrenadores e impartir cursos de formación.

Podemos crear jueces y árbitros (no anotadores, que eso lo puede hacer un niño de 10 años). Gente que conozca el reglamento, está atenta y tome decisiones coherentes cuando debe.

Podemos crear escuelas de verdad para captar, motivar y formar decenas de nuevos jugadores.

Podemos aprender a hacer pistas. Traer profesionales, ir a donde haga falta a aprender

Podemos exigir a las boleras compromiso. O por lo menos, podemos ofrecer asesoramiento profesional a las instalaciones para mantener y enseñar a mantener su maquinaria, approach, etc.

Podemos exigir mínimos en el taladro de bolas. Basta de atrocidades que destrozar la menos, el brazo y el tiro de los jugadores por falta de profesionalidad.

Podemos reclamar proyectos deportivos sensatos. No unos que para ir a la selección española te hagan disputar torneos que no tienen el nivel suficiente para cumplir requisitos de partidas o comunidades. O que generan promedios de 230 al final de temporada. O que exigen disputar 9 torneos porque no ir no penaliza, pero ir a todos da un bonus, por lo que sólo los que tienen más tiempo y dinero tienen opciones de ganar al final.

En Rivas se vio este fin de semana cómo el descontento de los jugadores, y no por unas pistas concretas, está por las nubes. Pero hace pocas semanas, en Plenilunio, pasó lo mismo. Creo que es buen momento para dejar de quejarse en abstracto y empezar a asumir cosas.

En España, ahora mismo, apenas hay 3 personas que saben lo suficiente de máquinas o de aceites como para preparar un patrón, sabiendo lo que se hace, casi con cualquier máquina. Gente capaz de preparar las pistas a mano si se rompe o de arreglarlas si es necesario.

Por ello, no nos puede sorprender que las pistas sean lo que son. Los mecánicos de ahora no son los de antes, que estaban 20 años en la misma bolera. Así que hay pocas opciones:

a) nos jorobamos y que sea lo que Dios quiera
b) nos gastamos dinero y formamos a gente que pueda formar a su vez a otros
c) pagamos a los que saben para que lo hagan siempre

Una vez que la gente sabe, se le puede exigir. A un mecánico que sólo ha aprendido a pasar la máquina no le podemos exigir patrones concretos. Lo que, en cambio, sí le puede exigir la FEB, la AECB, o un club que haga un evento a la instalación cuando "contrata" un torneo es que la máquina esté en buen estado, porque si no, no sirve de nada.

Por ello, a título individual, invito a la FEB y a la AECB a:

Emplear su dinero en formar a preparadores de pista.

En crear jueces con título "oficial" de cada una de las instituciones.

A crear monitores y entrenadores con títulos "oficiales".

A crear escuelas de verdad o programas de entrenamiento para jóvenes de toda España.

A gastar el dinero con programas de entrenamiento de verdad, y no pagando un dineral a gente que venga a tomar el pelo.

A invertir en conocimiento, en dar conferencias sobre temas puntuales aprovechando torneos como la Liga Nacional/Española, la Copa del Rey, el Campeonato de Clubes de la AECB. Hay momentos en los que tienes en la misma ciudad a varios cientos de jugadores y puedes aprovechar para dar charlas. El coste es bajo, como mucho el alquiler de una sala, y los temas de los que se puede hablar con incontables.

Es muy bonito enviar a jugadores a torneos en el Caribe, pero por el mismo dinero se podría formar a mucha gente.

Dicho esto, tampoco hay que ser dramáticos y pesimistas, y hay que sacar conclusiones positivas donde las haya. En el mismo campeonato de España, por ejemplo.

Las buenas noticias son que, pese a no tener escuelas, entrenadores, monitores, pese a que los taladros de las bolas perjudican más que ayudan muchas veces, pese a la falta de oportunidades y de medios. Pese a todo ello, hay jugadores jóvenes que empiezan a destacar. Hemos visto muchas caras nuevas, chicos de menos de 18 años en Rivas.

Hay muy pocos deportes es lo que sea tan dificil para un jóven empezar. Los casos de gente de "poca" edad que empieza a entrenar y competir sin que sean sus padres jugadores son casi nulos. Pasa a veces sí, pero es raro. En "mi" generación hay unos cuantos casos (Orche, Machón, Rodrigo Llanos, mi hermano y yo) pero no es lo habitual. Y debería hacerse algo con ello. Ofreciendo monitores gratis a los colegios, haciendo promociones, torneos gratuitos, etc.

Y una vez que empiecen, necesitarán ayuda. El bowling es caro y un chico que no tenga ingresos muy dificilmente podrá comprarse bolas, zapatos, entrenar!! y mucho menos competir. En España NO hay competiciones para niños. Nos obsesionamos con decenas de Open (que, por razones lógicas, tienden a ganar los mismos jugadores) pero no hay competiciones juveniles.

No hablo de un campeonato de España en el que participan 4 gatos cada año. Hablo de ligas. Yo empecé a jugar a los bolos así. Había en la bolera de La Vaguada (Madrid) una Liga Juvenil Europea, al amparo de AMF, en la que participaban muchos de los jugadores que ahora son "veteranos". ¿Cómo se apuntaba la gente? Sencillo, hábía carteles por toda la boler ay uno grande al lado del Control, por lo que la gente al pagar lo veía y entendía que, si encontraba divertido el juego, podía involucrarse a un coste mínimo, simplemente acercándose a ver, jugar y mirando.

En esas pistas estaban Gonzalo García, Rodrigo Llanos, los hermanos Machón, los Rodríguez Suanzes, Javier Moreno, los hermanos Alonso, Tamara Veiga, los hermanos Tapia, Erwin y 15 más, por lo menos. Una Liga que se jugaba regularmente, casi todas las semanas. Con pocos premios a final de temporada, pero a un coste muy bajo (creo recordar que eran 1.000 pesetas 4 partidas), con la posibilidad de recuperar las jornadas entre semana para los que, lógicamente, no pudieran ir siempre. Con categorías, vigilancia y muchos padres por allí.

Hacen falta ligas de ese estilo. Incorporar a niños de 13 años a las ligas de adultos porque es su única oportunidad de jugares nefasto, porque el niño, nervioso, quiere hacer puntos como los mayores y porque, ansioso por tirar con mucho efecto, se salta las partes "fundacionales" del bowling no prospera. (Dicho eso, hay que reconocer también que las clases gratuitas de Paco López en la misma bolera los lunes por la tarde ayudaban muchísimo, pues aglutinaban a un montón de chicos que se lo pasaban bien. Jugando sí, pero también porque lo hacían con chicos de su edad y no con "viejos")

Mi humilde sugerencia es que debemos dedicar más esfuerzos, tiempo y dinero a la parte formativa del juego. Nada tengo en contra de dar como premio un torneo fuera de España. Pero, sinceramente, con los precios que manejamos ahora en nuestro país, la diferencia entre un viaje a Nápoles, San Marino (Tour europeo, algunos de los mejores jugadores), a Sofía y a un Open Español no es tanta.

¿No es mejor, con esos mismos recursos, ofrecer por ganar un curso de formación con un monitor de nivel mundial, por ejemplo?

Ion Acin y Alejandro Arjonilla (menos de 18 años ambos, por cierto) han quedado campeones de España de 2ª y de 3ª categoría este fin de semana. A 190 y 195 de promedio respectivamente (18 partidas, patrón jodido). Uno con pocos medios. Otro con más posibilidades.

¿Cuántos habría como ellos con entrenadores formados y medios económicos? ¿Qué habría sido de esa enorme cantidad de jugadores que lo han dejado porque no tenían lugar para entrenar, dinero para pagar partidas o motivación porque nadie les hace entender la belleza de este juego? Por desgracia, ha conocido y dicho adiós a muchos.

Basta de quejas. Basta de lloros. Basta de que todo siga igual. Somos el hombre de ojalata (sin hache) del anuncio: ojala tal, ojala cual.

Yo, por lo menos, ya me he cansado y no voy a dejar que todo siga así. Hay muchas opciones, hay mucho que hacer. ¿Qué hace falta para reaccionar?

Pablo Rodríguez Suanzes

Los Rascadores