CRÓNICA DE LA LIGA NACIONAL 2007-2008

"El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 pero siempre gana Alemania". Gary Lineker

Sin embargo, Lineker, al que se le atribuye la frase, jugaba al fútbol, no a los bolos.

Nuestra versión patria diría más bien: "los bolos son un deporte en el que, pase lo que pase, gana Marcial". Y eso sí se ha cumplido este fin de semana en Alicante durante la cuarta y última Concentración de la Liga Nacional de bowling de la Federación.

La cuarta Jornada, disputada en Bowling Vistahermosa, lo tenía todo para predecir un final emocionante: equipos muy apretados en la clasificación, pistas muy lentas para darle emoción a las partidas, las plantillas con todos los pesos pesados (casi todos) y bastantes ganas de revancha.

El año pasado, Levante logró la Liga con relativa placidez, gracias al buen hacer de sus fichajes alemanes. Pero esta vez, Diagonal se había conjurado desde el principio para evitar que así fuese. Los equipos no eran poco de pavo.

Levante traía a todos sus jugones (menos Dominic Nelder, ausente en las dos últimas concentraciones): Thomas Dennechaud, Manfred Zabel, Markus Hauser y Mike Maching

Diagonal, al completo: Jochi, Marcial, Moi, Pierre Luc, Lloria y Buchardy

El resto de equipos, lo que tiene (menos Melvin, ganando medallas de Oro en Grecia).

La Liga estaba desde el principio sólo en manos de esos dos equipos, así que el otro punto morboso estaba por debajo, para ver quién descendía. Nosotros (Capital), después de una infame primera concentración con 15 puntos habíamos logrado un colchón importante sacando 80 puntos en las dos siguientes, por lo que, en principio, no deberíamos pasarlo mal. Eso sí, empezábamos quintos.

La lucha parecía, a priori, entre el Sitges y Costablanca, últimos por abajo, con el Al Vici en 6ª posición, 5 puntos por arriba de los alicantinos.

Y así fue el fin de semana, salvo por el hecho de que Al Vici tuvo una sensacional concentración y evitó el mal trago de tener que sufrir con miedo. Por desgracia para ellos, tanto Costa Blanca como Sitges no pudieron en ningún momento salir del túnel. El año que viene pelearán en primera para regresar a la máxima categoría junto a El Olivo y Sweet Trade, recien ascendidos.

Pero centrémonos en el presente. Bueno, a estas horas ya es el pasado.

Como decíamos, Diagonal y Levante se peleaban por la victoria. Ambos equipos llegaban muy igualados a Alicante: 167 puntos Levante y 166 puntos Diagonal.

Y así fueron casi todo el fin de semana. Lo bueno es que se verían las caras en el último partido, y por el tipo de enfrentamientos que se estaban dando parecía que se resolvería todo al final, pues no lograban distanciarse.

Al principio el equipo catalán fue cogiendo un poco de ventaja puntito a puntito, pero una derrota 8-2 contra el Al Vici en el tercer enfrenamiento, sumado a la victoria 10-0 del Levante sobre el Sitges cambió las tuercas. Duró poco la alegría eso sí, porque en el siguiente partido, el último del sábado, se vieron las caras los mismos equipos pero al revés. Y el resultado fue parecido: Diagonal ganó 9-1 a Sitges y el Levante perdió 6-4 con el poderoso Al Vici, por lo que acabaron el día empatados a 193 puntos.

Todo para el último día.

La mañana empezó muy bien para Diagonal, que se impuso 6-4 al Celta en un partido apretado mientras el Levante perdía contra todo pronóstico por el mismo marcados con el Costablanca, ya casi descendido matemáticamente.

Dos puntos preciosos a falta de dos partidos que, sin embargo, el equipo de marcial, Jochi, y Moi no supo mantener. Un poco por nuestra culpa, pues mientras el Levante lograba un rotundo 10-0 contra Ilicitano (terrible su final, por cierto, perdiendo 10-0 y 10-0) Capital le arañaba 3 puntos de oro a Diagonal.

Así que el último partido de la temporada entre los dos equipos de cabeza se presentaba más igualado que nunca. Apenas un punto de ventaja para los levantinos. Jochi lo sabía desde hacía tiempo y llevaba minutos arengando a los suyos: "Un 6-4 nos vale, decía".

Para entonces, con el descenso ya determinado y las posiciones intermedias prácticamente decididas todas (sólo faltaba saber si seríamos nosotros o Celta los cuartos), la atención de toda la bolera estaba puesta en las pistas 5 a 8.

Las tripletas eran: Markus Hauser, Jesús Gómez y Manfred Zabel contra Moi, Jochi y Marcial (por ese orden) y Dennechaud, Cuerda y Maching contra Buchardy, Lloria y Pierre Luc.

Enorme la tensión. Es lo bonito de este juego. Cuando ves a Marcial celebrando strikes con saltos desde el segundo frame o a Jochi gritar por plenos pasados sabes que llega lo bueno.

Increíble el coraje de los alemanes, peleando con rabia cada bola. La intensidad del joven Hauser fue impresionante. Después de un fin de semana horrible para él, desesperado por no encontrar la zona de juego, abriendo bola como un descosido. Muy frustrado, sabiendo que tiene uno de los tiros más bonitos de la Liga pero sin pasar de 185 de medio, Hauser tenía muchísima rabia encima y unas ganas locas de ganar. Gritaba cada bola, se enfadaba, aplaudía y saltaba.

Sin embargo, no todos le seguían y la primera partida fue claramente para Diagonal. Un 4 a 0 rotundo pese al 240 (más o menos) de Zabel. Diagonal tenía más ganas, estaba más metido. Pierre Luc tenía la mirada del tigre y Jochi tiraba de todos sin dejar que se relajasen un segundo. Era emocionante.

Lógicamente, la tensión hacía que fuesen más lentos, lo que permitió que el resto de equipos, una vez terminadas sus partidas, pudiese ver en silencio el último frame.

Cuatro a cero para Diagonal y 77 palos arriba. Parecía suficiente.

Con dos puntos más la Liga era suya. Si ganaban 4 partidas, esa suyo. Si ganaban 3 y una tripleta, era suyo. O si sólo aguantaban los bolos, era suyo también.

Pero las victorias nunca son tan fáciles. Los alemanes se miraron el carnet de identidad, se dieron cuenta de que ellos saben jugar a esto y se pusieron a enlazar plenos como locos.

Hauser, abriendo la tripleta, logró encadenar pronto 6 strikes. La rabia eran tan grande que casi se podía ver una nube negra sobre su cabeza echando rayos. En la misma pista, un Zabel más sólido que nunca y con una experiencia en este juego sólo comparable a la de Jochi, tiraba de los suyos. Pero con mucha más calma y sin la intensidad que el Diagonal. Y esa fue la clave.

Cada strike de Lloria, Buchardy o Moir era un grito de ocho gargantas. Cada pleno de Hauser o Gómez, unas palmadas.

Pero durante un rato parecía que sería suficiente, pues Diagonal parecía algo abrumado y sus temores afloraban. Los alemanes, con Fernández en el banquillo, iban recortando palo a palo la distancia. La tripleta de Zabel, Gómez y Hauser cogió pronto una importante ventaja, pues Buchardy, Lloria y Pierre Luc no encontraban la zona.

Moi iba haciendo buena partida, pero el potentísimo Dennechaud, abriendo bola como un cosaco y con un carry descomunal, no abría la puerta.

A la altura del octavo frame, el resto de equipos casi habíamos terminado y ya mirábamos más sus pantallas que las nuestras. Y lo bueno (para el espectador) es que había pocas combinaciones posibles.

Buchardy, Pierre Luc y Moi, tenían perdidas sus partidas.

Marcial y Lloria ganadas, así que sólo quedaba abierta la de Jochi y Cuerda. El valenciano estaba una marca por encima. Tenía 179 y semiplenos en la novena. Jochi, 168 y strike en la décima.

La tripleta de los franceses estaba perdida seguro, pero la otra, abierta.

Diagonal necesitaba sólo 2 puntos, así que si Jochi lograba ganar su partida tendrían 3 individuales y con ellos un punto y sólo les haría falta una tripleta para asegurar la victoria. Y era necesaria, porque la gran partida de Zabel, que llevaba 5 plenos seguidos, amenazaba con recortar los 77 de ventaja que arrastraban.

Dennechaud cerró su participación con triple, recortando todavía más bolos, por lo que la partida de Jochi se antojaba crucial. Él sabía que lo era, y se gusta en esas situaciones. Tiró Cuerda y dejó el 3-9 en pie, por lo que Jochi, metiendo dos plenos más, cerraba la puerta. En todo caso, el primer tiro era clave, pues sin él podía perder.

Se preparó, andó anduvo y, claro está, hizo el pleno. Inapelable. Le tocaba a Cuerda, que tenía un spare muy jodido. Sin embargo, hizo gala de sangre fría y lo remató sin vacilar.

Jochi hizo el segundo tiro sabiendo que podía acabar con todo ya y dar 10 bolos vitales para la tripleta. Fue bueno, lo puso al pocket, pero le dejó un doloroso 7. Hizo el spare y acabó con 217.

Cuerda tenía 207 y un tiro Si hacía pleno ponía otro 217, empataban, pero con ese medio punto el Diagonal perdía individuales. Sin embargo, sólo pudo tirar 6 y Diagonal se quedaba a sólo un tanto de la Liga Nacional.

Todo en manos de Marcial y Maching. Lanzó Ovide, qe tenía un spare en la novena, pero sólo pudo tirar ocho palos. Los remató sin problemas y le paso el turno y la presión al risueño alemán, que lanzó un tiro buenísimo, abriendo mucho y con una entrada muy potente para un pleno inapelable.

A esas alturas la tripleta ya parecía segura para el Levante, por lo que todo se iba a quedar en los bolos totales. Había que poner los ojos en cuatro pistas, porque Zabel iba a toda pastilla camino de 260. Mientras que Pierre Luc, sin hacer un gran juego, tenía la opción de evitar que quitasen todos los palos.

Y ambos hicieron lo que debían. Los dos cerrando con dos plenos en el décimo frame, como campeones. Zabel puso un 257, más o menos, Y Pierre Luc, con pleno y pleno, sólo tenía ojos para la otra pista.

Básicamente, quedaba todo en manos del gigante alemán. Marcial puso un último tiro, por lo que a Maching, con hacer 9 le bastaba para ganar la tripleta, pero los palos estaban demasiado en el aire. Es posible que incluso no llevasen las sumas hechas todos.

Se colocó en la pista con toda la bolera mirando y empezó a andar. Igual que antes, con suavidad y profundidad. Llego clavado, agachado, el brazo salió hacia la misma zona. Era un calco del tiro anterior. Misma bola, misma línea y misma reacción. Deslizó, se abrió, cambió y golpeó el pocket con una precisión quirúrgica, pero los Dioses del  juego quisieron que, ese año, no fuese él el héroe.

Hizo un tiro perfecto, pero el solid  7 más injusto de la Historia, le evitó el doble y aunque consiguió ganar la tripleta por dos bolos, dejaba en manos de Pierre Luc el destino final.

El francés ya había doblado y estaba a la espera. Lo cierto es que no tenía muy claro si habían ganado o perdido, pero, aunque lo ignorase, una tirada de 5 bolos le bastaba.

Y tiró nueve. Su doble en el último frame, quizás sin saber lo determinante que iba a ser, permitió que Diagonal ganase los palos por apenas 5. Hauser, Gómez y Zabel recortaron 70, y la otra tripleta 2 más.

Los 77 de antes se quedaron a un suspiro, a una centésima de grado de ángulo, lo bastante para tirar ese palo siete. Pero no fue, y el Diagonal se hizo con la victoria. 7-3 y la Liga Nacional 2007-2008 acabará en sus vitrinas.

Y digo acabará, en futuro, porque no la tienen todavía. Una extraña circular publicada por la Feb la semana pasada indicó que no habría entrega de premios al acabar la Liga, sino que ésta se celebraría en la primera concentración de la próxima temporada.

Si alguien lo entiende, que me lo explique. Repartirán los trofeos en octubre, cuando los equipos hayan cambiado las plantillas y los que los recojan puede que no sean los mismos que lo ganaron, con lo que se quita el mérito a los verdaderos ganadores.

En fin, una pésima idea en mi opinión. Pero volvamos a lo importante.

Yo creo que si Diagonal ha ganado esta liga ha sido por Jochi. No sólo por sus 210 bolos de promedio en las 56 partidas, sino porque ha convertido a un grupo de buenos jugadores en un equipo. Atando a Moi para que no se perdiese, guiando a Marcial y obligando a la otra tripleta a mantener la intensidad, sin relajarse en ningún momento.

Antológica fue su bronca en Chamartín, en la segunda concentración, porque no estaba todo el equipo en la bolera con media hora de antelación.

Levante no tenía a nadie así. Es más, la mitad de su equipo no podía hablar con la otra mitad sin la ayuda de intérpretes. Les faltaba un líder y les faltaba la misma motivación. Muy buenos jugadores, pero, en palabras de Zabel, “la diferencia entre ellos y nosotros no era la calidad, era el lenguaje corporal. Ellos demostraban que querían ganar con todos sus gestos. Nosotros no ”.

En todo caso, una buena victoria para Diagonal y un broche hermoso para una Liga Nacional de sensaciones confusas.

Enhorabuena a Jochi, Moi, Marcial, Claude, Pierre Luc, Manolo, Benito y Ricardo.

Pablo