EL AGARRE DE LA BOLA: ¿QUIÉN QUERRÍA MATAR A UNA PAJARILLO?


Uno de los mayores errores - y primeros- que comete un buen número de jugadores de bolos, es realizar un mal agarre de su bola.

Incluso jugadores muy veteranos, con mucha experienca y con promedios aceptables cometen este fallo, y lo peor es que muchos de ellos ni siquiera son conscientes de elllo. Sin embargo, podemos asegurar sin lugar a dudas, que muchos de los problemas que se tienen a la hora de soltar la bola (release), vienen precedidos y están causados por un mal agarre de la misma.

La sensación de “exprimir la bola”, es algo que, sobre todo en jugadores noveles, se produce con demasiada  frecuencia. En general, a simple vista se puede observar como un jugador que ejerce una presión muy fuerte en su mano para sujetar la bola, tiene un péndulo poco suelto, y, como consecuencia, un swing demasiado tenso, rígido y con poca fluidez. Es normal, pues el cuerpo reacciona de forma natural agarrando con fuerza un objeto tan pesado como una bola de bolos, pero tenemos que tratar de lucha contra eso. Es el ritmo el que lanza la bola. Con un buen andar, la tensión en la mano se vuelve innecesaria.

La primera causa y el primer fallo suele estar en el tamaño de los agujeros, principalmente el del dedo pulgar. Un exceso de holgura en el pulgar (demasiado grande), nos llevará irremediablemente a tener que sujetar la bola haciendo una presión exagerada con nuestros dedos. Pero también influyen otros factores, como la distancia entre los dedos y el pulgar (span), los ángulos del agujero del pulgar, el tipo de agujero etc. Todo esto hace que el jugador se acostumbre a un agarre (grip) incorrecto y que, por ello, no lo cambie. O peor incluso, rechace un taladro adecuado por lo extraño que le resulta.

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Los puntos rojos marcan el excedo de presión por un agarre incorrecto y forzado y los lugares en los que se producirían las heridas.

Cuando un jugador tiene este tipo de problemas y no es consciente de ello, su juego se convierte en algo aleatorio, con los típicos días buenos, y la mayoría de días malos. Provocado por un mal agarre, producimos un swing muy “musculoso”  y, como consecuencia, el soltado de la bola (release), es totalmente errático, ya que es imposible repetir el mismo nivel de presión y de fuerza, en cada lanzamiento y en el mismo instante.

Como regla general, debemos de pensar que el agarre de la bola debe de ser lo mas relajado posible sin que la bola se caiga. Si nos damos cuenta de que estamos haciendo demasiada fuerza para sujetar la bola, y al intentar relajar esta tensión, la bola se cae, deberemos ponerle un grip (trozos de cinta blanca o negra que, a tal efecto, se venden en los proshops).

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La flecha señala la palma interior del dedo que debe estar relajada. La presión la ejercen los dedos anular y corazón.



Si la perforación está medianamente bien hecha, 3-4 cintas (tapes-grip) deberían de ser suficientes en el peor de los casos, aunque no pasa nada por tener que poner mas cintas. Si, por el contrario, nuestro agujero del dedo pulgar requiere más de 6 ó 7, habría que taparlo y perforar de nuevo.

La forma mas habitual de poner las cintas (tapes), es la siguiente:

Primero, y en función del  tamaño de nuestro dedo, habría que elegir entre las dos medidas que existen: tres cuartos de pulgada ( ¾”) y 1” (una pulgada). Por lo general, para unos dedos de un tamaño "normal" los grips de ¾” son los más aconsejables. .

La cinta debe de estar en contacto a lo largo de la palma del dedo pulgar, sin que llegue a tocar los laterales del mismo.
Para ello agarramos la bola con nuestra forma habitual, empezando por los dedos corazón y anular, y deslizamos el dedo pulgar hasta el borde del agujero, de forma que podamos ver por donde va a salir nuestra palma del dedo pulgar.

Marcamos ese punto, y hacemos coincidir el centro del eje vertical de la cinta con el centro de la marca que hemos realizado, pegamos la cinta totalmente paralela al agujero y como unos 3-4 mm mas abajo del borde del agujero.

Si necesitamos poner mas cintas, las pondríamos encima  de la primera, y ligeramente mas abajo, de forma que vayan formando una escalera, lo cual nos facilitaría la posibilidad de quitarlas de una en una cuando proceda sin que están pegadas entre sí.

Enseguida notaremos la diferencia sobre nuestro agarre, y poco a poco iremos comprobando como con menos esfuerzo conseguimos mejores resultados,

Si después de usar las cintas el problema persiste, nuestra recomendación es que busques el consejo de un buen perforador, que pueda verificar, y, dado el caso, corregir los problemas del agarre de tu bola, ya que hay muchos otros factores que el jugador no puede arreglar por sí mismo.

Es imprescindible que desterremos de nuestra mente algo demasiado común, sobre todo en jugadores nuevos. Demasiadas veces el jugador tiene heridas, dolores, y lesiones y siempre tiene una tendencia a pensar que “me duele porque soy muy malo”, o a la mejor es que “debe ser así”.

Pero la realidad es que no es así; al bowling se debe de jugar sin sufrimientos, sin dolores, y sobre todo, sin heridas de ningún tipo.

Nuestro consejo: cuando al jugar, entrenar o justo después de hacerlo empeceis a sentir algún tipo de dolor, incomodidad, herida, callo demaiado doloroso etc. pedid ayuda.

Buscad a un buen experto -que, afortunadamente, ya tenemos algunos-, y que verifiquen vuestro material. Os evitareis muchos disgustos, tendreis la posibilidad de jugar mejor y  de progresar en menos tiempo.

¿Cual es la norma general en el agarre de la bola?

Aplicando la misma teoría que usan en el golf, la bola se tiene que sujetar como si tuvieras un pajarillo dentro de tu mano: has de evitar que se escape, pero no puedes apretarlo, porque lo matarías, y … ¿quién quiere matar a un pajarillo?

Los Rascadores