EL MALDITO BOLO 10 (O 7)


A todos nos ha ocurrido muchas veces que después de un gran tiro, uno de esos en los que el ritmo, el equilibrio y el soltado son estupendos, en los que la bola corre por la pista por donde nosotros queremos y golpea con fuerza el pocket, el bolo 10 ( o el 7, para zurdos) no cae.

Queda en pie, riéndose de nosotros, desafiándonos. El bolo 10, el bolo 7, los bolos de los rincones, los mayores enemigos del jugador novato.

Es el bolo que más problemas crea. Tanto porque es el más difícil de rematar para un jugador novel, como porque duele especialmente que quede, al ser un tiro -relativamente- bien hecho. Generalmente, cuando se nos queda cualquier bolo de la zona final (7-8-9-10) tocando el pocket, el tiro no ha sido malo.

Seguramente un bolo 8 o un 9, e incluso un bolo 7 en tiro corto o en un tiro potente, duelen más que el 10 (siempre para diestros, para zurdos se intercambia el 10 por el 7) , pero éste, por ser el más frecuente, es el que más atormenta.

¿Por qué se queda el palo 10 y qué se puede hacer para evitarlo?

Sin duda, no seremos siempre capaces de derribarlo, por bien que tiremos, pero, por medio de algunos ajustes o trucos, es posible que reduzcamos la frecuencia con la que se nos queda en pie.

Lo primero que hay que saber es que hay dos tipos de bolo 10 (7) que nos pueden quedar:

El solid 10 y el 10 blando.

¿Qué diferencias hay? En la terminología heredada del mundo anglosajón, se conoce como solid 10 (válido también para cualquier bolo suelto de la línea fina) al palo 10 que se nos queda pese a lanzar una bola muy buena que rompe con agresividad al pocket.

Por el contrario, el bolo 10 blando, es un clásico. Ocurre cuando la bola da también al pocket pero con mucha menos fuerza, con poca pegada, marcando incluso, a veces, también el bolo 8. El tiro va al sitio, pero no es bueno, por lo que la queja, en ese caso, no puede ser muy grande.

Empecemos por el primero.

El solid 10

Ese tipo de bolos se quedan cuando la bola impacta en el pocket con "demasiado fuerza" o, "demasiado" ángulo. Demasiado no tiene connotaciones negativas, es simplemente una valoración angular.

El tiro, de hecho, es bastante bueno, aunque no caigan todos; simplemente, la pegada final de la bola es excesiva. Dejar un bolo así de vez en cuando no es algo malo. Incluso dejarlo repetidas podría ser un síntoma de estar tirando bien y en la zona buena de la pista. Pero en un torneo no podemos permitirnos sacrificar plenos, por bien que estemos tirando.

Para solucionarlo, por extraño que parezca, lo que podríamos hacer es buscar que nuestro tiro fuera algo más "débil" de las siguientes maneras:

 - Moviéndonos en la posición de salida en el approach unos cuantos centímetros hacia atrás. Este ajuste nos obligaría a caminar un poquito más deprisa, logrando una aceleración en todo el movimiento y consiguiendo más velocidad en el tiro. De esa forma, la bola tendrá menos fricción en la pista, empezará a girar un poquito más tarde, deslizará más y, por tanto, el ángulo de entrada será menos pronunciado.

- Un ajuste más clásico -y al que estamos más acostumbrados- es movernos un par de tablas a la izquierda (hacia la derecha los zurdos)  buscando la misma reefrencia en la pista. Con ello modificaermos el ángulo de tiro, y la bola, si sigue la misma trayectoria, pegará un poco menos o tenderá a ser algo más corta, pero con una potencia satisfactoria.

- El ajuste del loft: lanzar la bola un poco más cerca en la pista. En vez de dejarla donde siempre lo hacemos, intentaremos proyectarla un poco menos. Esto hará que empiece a girar antes, aguante más dentro de la pista y la pegada sea la que deseamos.

- Podríamos también, aunque parece ilógico, buscar el ajuste opuesto. Es decir, tirar la bola más dentro de la pista, con lo que la bola empezará a girar más tarde, recorrerá menos pista y la pegada, aunque fuerte, será más tardía, reduciéndose el ángulo de penetración.

- Se puede modificar un poco el soltado de la bola, dejando que nuestra mano permanezca más tiempo por detrás y siendo el soltado sea menos lateral. En determinadas condiciones de aceite ésto puede reducir la pegada hasta la deseada.

- O podemos intentar algo mucho más sencillo: cambiar de bola y buscar una que tenga menos pegada.

El 10 débil.

Este tipo de 10 se da cuando nuestra pegada en el backend es débil. La bola, algo fofa, da al pocket, pero el bolo 3, encargado de derribar al 10 (o el 2, encargado de derribar el 7 para los zurdos), lo rodea y acaba en el carril sin cumplir su función. Lo que necesitamos para conseguir el strike es lo opuesto al caso anterior: queremos una bola con una pegada más fuerte y un ángulo más agresivo.

Algunos de los ajustes posibles para lograrlo son los siguientes:

- Movernos un par de tablas hacia adelante en el approach, con lo que nuestro caminar será más lento, el swing más corto, el péndulo menor, la velocidad disminuirá y aumentaremos el hook (curva). La bola rodará más y pegará con más fuerza.

- Podemos movernos un par de tablas hacia la derecha (izquierda los zurdos) acercándonos al carril, pero manteniendo nuestra referencia de tiro, con lo que la bola pegará con más fuerza al llegar al pocket.

- Lanzar la bola más dentro de la pista. Eso hará que, al tener menos contacto con la pista, la bola conserve la energía hasta el final y la pegada sea muy fuerte.

- Cambiar el tipo de release (soltado), para que, además de mantener la mano por detrás (o debajo) de la bola, podamos dar más giro lateral. Esa rotación añadida nos dará la pegada que queremos.

- Como en el caso anterior, el ajuste más sencillo será, sin embargo, cambiar de bola, eligiendo una con mayor pegada o que produzca más hook.

Evidentemente, ni todos los consejos valen para todos los casos, ni servirán para todos los jugadores. Cada uno se ajustará mejor al estilo, la consistencia y las preferencias de cada jugador y al patrón de aceite de cada torneo.

Por otro lado, dependiendo de las pistas, a veces será necesario combinar dos o más de los consejos. No son todos los posibles, pero el artículo pretende ser nada más una pequeña toma de contacto con el complejo mundo de los ajustes.

En posteriores entregas indagaremos en más secretos del juego buscando las claves de cada problema. Esperemos que os sirvan.

Los Rascadores