EL MATERIAL BÁSICO PARA JUGAR A LOS BOLOS


En este artículo trataremos de explicar a todos aquellos que empiezan en el mundo del bowling -o que se han planteado empezar- qué material es necesario para practicar nuestro deporte.

Pero también se explicará, para gente que lleva más tiempo o quiere mejorar su equipación y preparación en los torneos, qué otro material, más específico, Los Rascadores consideramos fundamental y que todo el mundo debería llevar en su bolsa. Empecemos.

Al empezar, a los bolos se puede jugar con muy poco material. De hecho, lo único necesario para disfrutar una partida es una bola y unos zapatos. Sin embargo, con el paso del tiempo, el jugador de bolos va necesitando más material.

Hagamos un repaso desde lo más básico a lo más avanzado.

Cuando se acude a una bolera las primeras veces tanto los zapatos como las bolas están a disposición de los clientes, pero con una salvedad: alquilar los zapatos tiene un pequeño coste (aproximadamente 1 euro en España) mientras que el uso de las bolas (que tienen un peso que oscila entre las 6 y las 16 libras) es gratuito. Para las primeras veces ocurre como los patines en una pista de hielo: valen, pero no son lo más indicado. Si queremos empezar más en serio en los bolos será necesario hacernos con material propio.

Los zapatos


Los zapatos de bowling son una parte imprescindible de la equipación, pues las boleras no permiten jugar con calzado de calle. ¿Por qué? Porque la zona por la que se anda antes de tirar la bola a la pista (conocida como approach) es de una superficie diferente al del suelo del resto de la bolera o al de la calle. Es de madera o de un material sintético más delicado y es necesario un calzado especial con suelas apropiadas que no lo destrocen.

Si se acude a jugar con una cierta asiduidad es más que recomendable comprarse unas zapatillas por diferentes razones:

- Dejaremos de pagar alquiler cada vez que vayamos a entrenar
- No tendremos que usar las mismas que el resto del público porque, aunque las instalaciones usen desinfectantes, no es algo de todo gusto.
- Además, serán zapatillas de mejor calidad, estaremos acostumbrados a sus particuladirades y serán, seguramente, menos feas que las de las boleras.

¿Dónde se pueden conseguir unos zapatos?

Todas las boleras alquilan zapatos de uso diario como estos.

zapato bolera

Pero si queremos comprarlos deberemos acudir a tiendas especializadas (Pro-Shops) que normalmente se encuentran en el interior de las boleras y en algunos casos fuera de ellas. Podeis encontrar algunas direcciones en la página de enlaces.

¿Qué tipos de zapatos hay en el mercado? Pues en el bowling, como en cualquier otra disciplina, existen centenares de modelos de zapatos disponibles, pero, en realidad, podemos decir que tan solo hay dos tipos generales de calzado:

  1. Normales o básicas: se trata de un zapato sencillo cuya principal diferencia respecto a los de las bolera es que son específicos para diestros o zurdos. La particularidad está en la suela, que es diferente en un pie. En los bolos, el jugador diestro utiliza la pierna izquierda para deslizar en el último paso de su aproximación al tiro, y los zurdos la derecha. Por ello, los zapatos no son iguales. Una de las suelas es de un material diferente que permite deslizar de forma cómoda en el approach y otra para, por el contrario, tendrá una superficie diferente para evitar que resbalemos al andar.

    Recomendamos que los zapatos que compremos tengan tacón, dado que este se emplea para “frenar” cuando se resbala. El precio de este tipo de zapatos es de unos 40-70 €, dependiendo de diseños y calidad de materiales. No, no son baratas, pero se fabrican todas fuera de España (casi todas en EEUU) y nos encontramos en un país fabricante de calzado,por lo que las importaciones tienen un fuerte impuesto en la aduana, además de los evidentes gastos por los portes.



  2. Zapatos de gama alta. Éste tipo de calzado es diferente a los anteriores en tres puntos principales

    a) El diseño
    b) La comodidad de los mismos y la calidad de los materiales
    c) Las suelas y los talones.

    Mientras los zapatos normales tienen un tipo de suelo fijo, los zapatos de gama alta ofrecen una particularidad muy interesante: tienen suelas y tacones intercambiables. El ejemplo más claro para comparar son las bolas de fútbol que utilizan los profesionales, que tienen tacos intercambiables para según qué superficies. En el bowling ocurre lo mismo. Aunque parece que siempre se anda sobre la misma superficie, en realidad no es así.

    Los bolos son un deporte muy técnico en el que la repetición es la clave de todo. El jugador trata de repetir siempre cada movimiento busco la perfección. Trata de copiar una y otra vez los mismos movimientos en un swing complicado, para lo que necesita que todos los factores externos permanezcan inalterados. Entre ellos, por su puesto, está el approach o la zona por la que se anda o desliza.

    El bowling es de por sí muy complicado, por lo que el jugador intentará deslizar siempre de la misma forma. Sin embargo, los approach son diferentes en cada bolera e incluso en la misma bolera dependiendo de factores tan incontrolables como el clima, la limpieza o quién haya jugado antes que nosotros en la misma zona. Los trabajadores de las boleras utlizan diferentes productos para limpiar el approach, por lo que en algunos casos deslizan mucho y en otros pocos. En zonas de costa con más humedad el deslizado es inferior a las zonas secas o de interior etc etc.

    Los zapatos de gama alta permiten cambiar tanto la suela como el talón que incorportan y que se utilizan para para resbalar o proyectar. Tienen un velcro de fuerte sujeción en el que se pegan distintas suelas de ms o menos adherencia, así como los tacones. Én las mismas tiendas (Proshops) se pueden adquirir los respuestos y los distintos tipos disponibles, que vienen numerados para distinguir el grado de adherencia. Esto nos permite minimizar el efecto del approach en nuestro juego. El coste de estos zapatos es mucho mas elevado, entre 150-200 €, pero para los jugadores que deben competir en distintas instalaciones, ciudades, países y condiciones climáticas, son imprescindibles.

zapato

Aunque la mayoría de los jugadores se compran antes una bola que los zapatos, nuestra recomendación es la contraria: es mejor tener antes zapatos que bola, pues éstos proporcionarán una mayor estabilidad al caminar y al deslizar y permiten introducirse en el juego paso a paso. Por no decir que son mucho más baratos que las bolas.

Las bolas

Por razones evidente, las bolas de bolos son el elemento fundamental del juego. Hay, literalmente, centeranes de tipos de bolas diferentes, pero las glosamos en dos categorías principales:

1) Las bolas de bolera o house

2) Las bolas propias o de marca

Aunque muchas veces la vista engañe, todas las bolas de bolos tienen el mismo tamaño (un diámetro de 8.5 pulgadas o 21.6 cm) y lo que cambian son sus pesos.

Las bolas de bolera

Cuando acudimos por primera vez a aun bolera, elegir zapatos es algo sencillo puesto que casi siempre sólo hay disponible un modelo y la única duda que nos queda es nuestra talla. Sin embargo, con las bolas no es tan sencillo. Las boleras tienen a disposición del público decenas de bolas diferentes y, generalmente, los jugadores no saben escoger la más adecuada. Nuestro instinto nos aproxima bastante a la elección idónea, pero no lo suficiente.

¿Cómo son las bolas de bolera? Las bolas de instalación (también conocidas como bolas house) difieren entre sí en dos puntos:

a) El peso, que oscila entre las 6 y las 16 libras (una libra equivale a 0.453 gramos)

b) El tamaño de los agujeros. Dado que cada persona tiene dedos de diferentes tamaños, las bolas de la bolera tienen agujeros diferentes incluso en bolas de mismo peso.

Los colores de las bolas simplemente ayudan para distinguir cuáles son de un peso y cuales de otro, pero no siguen un código fijo, puesto que de marca en marca y de bolera en bolera los colores difieren.

¿Cómo elegimos la bola adecuada?

Para escoger la bola perfecta no existe una método científico, puesto que cada jugador tiene unas características diferentes, pero la norma general que podemos indicar es que, para jugar a los bolos hay que escoger la bola del menor peso en la que nos entren los dedos de forma cómoda.

Para tener control de la bola hace falta que podamos levantar con facilidad el peso con el que tiramos, pero para ello lo principal no es tanto la fuerza muscular como el que los agujeros se ajusten a nuestros dedos. Por ello, aunque tengamos fuerza suficiente para tirar con 16 libras, si los agujeros de los dedos son demasiado grandes y no podemos sujetarla bien, el mayor peso será más un problema que una ayuda.

Dentro de la bola se introducen los dedos de la siguiente manera: el dedo gordo en el agujero más grande y en los superiores (o finger) el dedo corazón y el anular (nunca el índice). Debemos encontrar una bola en la que los dedos entren bien, sin estar apretados pero tampoco demasiado holgados y con un peso que podamos levantar sin demasiado esfuerzo, pero tampoco demasiado fácilmente.

Una vez que la tengamos, no tenemos más que ir a la pista asignada y tirar.

Las bolas propias

Así como los patinadores no usan patines prestados ni los golfistas juegan con los palos de sus compañeros, para jugar a los bolos en serio es necesario tener una o más bolas propias.

¿Qué diferencias hay entre las bolas de boleras y las propias?

- La bola propia tiene taladrados los agujeros a nuestra medida. Para ello, en las tiendas de bolos (proshops) el trabajor toma medida de nuestra mano, de la distancia entre los dedos, del grososr de los mismos y de la inclinación de nuestro dedo pulgar para taladrar los agujeros de tal forma que la bola esté lo más cómoda posible, no nos haga dañ y podamos jugar con todas las garantías.

- Al estar los agujeros a medida podremos jugar con bolas de más peso. En las bolas de la bolera, por mucho que encontremos una cuyos orificios se ajusten a nuestra mano nunca serán perfectos. Muchas veces, de hecho, al haber más público jugando es posible que no encontremos ninguna bola que se ajuste perfectamente a nuestras necesidades, por lo que elegiremos bolas más pesadas de lo adecuado, con agujeros incómodos etc. Y la importancia es capital. Los agujeros a medida permiten un contro absoluto sobre el tiro. Un ejemplo. Imaginemos que queremos tirar una pelota a un punto determinado. ¿Qué es más fácil para nosotros, acertar si tiramos con un balón de balonmano, cuya superficie podemos abarcar fácilmente con la mano o con uno de baloncesto, que, difícilmente, podremos sostener y manipular con sólo una mano?

En los bolos ocurre lo mismo y cuando vayamos a comprar nuestra primera bola, el taladrador nos preguntará de qué peso la queremos. Aunque tampoco aquí existen normas fijas, si no existen lesiones en los jugadores, como normal general un hombre adulto de consitución normal juega casi siempre con bolas de 14 a 16 libras y una mujer adulta con bolas de 13 a 15 libras. Con niños, personas mayores y gente lesionada, los pesos deben ser mejores. Consulta al taladrador para que te ayude a decidirte, y no tengas miedo: aunque uses bolas de la bolera de 12 libras por comodidad, con una taladrada a medida puedes pasar a 14 o 15 sin dificultades.

Los agujeros

- Las bolas propias se pueden taladrados de dos formas diferentes, aunque siempre a medida:

a) Un taladro convencional: es decir, el mismo tipo de agujeros que los de la bolera, en los que los dedos corazón y anular se introducen hasta la segunda falange del dedo y el pulgar hasta el fondo

b) Taladro finger, que es el que se utiliza para tirar con efecto. En este tipo los dedos anular y corazón sólo se introducen hasta la primera falange y el pulgar hasta el fondo.

Los efectos

- Las bolas propias, a su vez, se dividen en dos tipos:

a) Las bolas plásticas o para tirar recto

b) Las bolas que cogen efecto.

Las primeras, hechas de materiales plásticos, son, a efectos prácticos, como las de las boleras. Es decir, están diseñadas para tirar totalmente recto, sin efectos, pero con los dedos a medida. Son más baratas y las podemos encontrar con precios que van desde los 50 hasta los 200 euros aproximadamente.

Las bolas que cogen efecto son un mundo extenso en el que es fácil perderse. Hay centenares de modelos diferentes y para comprender sus particularidades, composición, tipos de modelo publicaremos en breve otro artículo específico

Los Rascadores