CONVIÉRTETE EN UN JUGADOR ENTRENABLE



¿Alguna vez has ido a un torneo y lo que prometía ser un gran día se ha convertido en una pesadilla en la que nada te salía bien?

Es muy probable, pues esto es algo que le ha pasado a todo el mundo, desde el jugador más experimentado al principiante que lleva 3 meses jugando

Ese día probaste todo lo que sabes: te moviste a la izquierda, a la derecha, adelante, atrás, probaste todas las bolas, intentaste cambiar la velocidad, apuntaste a las flechas, a los bolos, a los puntos y nada funcionó. En estas situaciones uno empieza a pensar: “He probado todo lo que sé y no funciona nada, vaya día me espera”. Cuando eso ocurre (“El mundo está contra mi”) necesitas todas las herramientas que puedas tener para salir adelante.

En el mundo del bowling existen una cantidad de ajustes impresionantes para encontrar el pocket (la zona a la que apuntamos). Se puede tirar por distintas lineas de juego, con diferentes velocidades, bolas, soltados y un sin fin más de ajustes que no enumeramos por no saturar el servidor. A modo de ejemplo con los ajustes citados vamos a hacer un pequeño cálculo.

Si suponemos que exiten sólo 3 zonas en una pista (Por fuera, por el medio y por dentro), 3 velocidades (Alta, media y baja), que eres capaz de dominar 3 formas distintas de soltar la bola y que además tienes 3 bolas, las posibilidades de juego serían 81 (3x3x3x3, pues puedes combibarlas entre sí muy facilmente, tirando fuerte con una bola, con otra, con un tipo de soltado o con otra bola, más despacio, por otra zona de la pista, etc) formas distintas de jugar, y esto sólo cogiendo 4 ajustes y simplificándolos al máximo.

Si vamos metiendo más ajustes llegamos a la conclusión de que existen literalmente miles de maneras de jugar y siempre habrá una con la que podamos conseguir puntuaciones altas. Llegado sa este punto, es necesaria una buena reflexión personal para saber donde está cada uno. Es importante responder con sinceridad a las preguntas ¿Cuántos ajustes conozco? Y ¿Cuántas formas distintas de jugar domino?

Está claro que cuanto más sepas y más sólido sea tu juego más herramientas tendrás para enfrentarte a las distintas situaciones que puedes encontrarte. La palabra clave para que esto pueda suceder es “ENTRENAMIENTO”. Hay que dejar claro que el significado de entrenar no es el de ir a la bolera a tirar bolas y jugar partidas. El verdadero significado de entrenar es ir a trabajar en el propio juego para mejorar, y para eso hay que centrarse en los aspectos determinados que estamos trabajando y no simplemente en tirar una bola detrás de otra

¿El entrenamiento es necesario? Bueno… se puede aprender a base de salir a competir y aprender por medio de la experiencia, pero resulta muy lento y bastante más caro que invertir en entrenamientos, ya sea en solitario o con clases privadas.

Todos los que hemos dado clases alguna vez hemos oído la terrible frase “Quiero mejorar pero no me cambies nada”. Si no se cambia nada siempre seguiremos haciendo lo mismo y no habrá ninguna mejora. Los jugadores, a menudo, dicen “es que me siento incómodo tirando así, no qiuero cambiar porque me pierdo ”. Esta frase nos lleva a varias reflexiones:

  1. Hay que dejar claro que el hecho de que un jugador se sienta cómodo con su juego no quiere decir que esté haciendo las cosas bien.
  2. Esta es una situación completamente normal. Cuando uno cambia cosas se siente extraño y, además, no suelen salir ni a la primera ni a la segunda, a veces, ni a la vigésima. Muchas veces, cuando haces un cambio en tu juego al final éste se convierte en cómodo y lo que hacías antes en incómodo, y piensas “¿Cómo podía hacer yo eso antes?”
  3. Los cambios dan sensaciones diferentes, por eso son cambios. ¿Si no quieres cambiar nada cuál es la razón para dar clases?.

Cuando estés entrenando, ya sea solo o con un entrenador, y decidas probar cosas nuevas no lo intentes una sola vez y lo descartes. Debes asegurarte de que le has dado una oportunidad e intentarlo una y otra vez. Seguramente, después de un tiempo, empezarás a ver diferencias y a beneficiarte de esas nuevas herramientas o cambios que has añadido a tu juego.

Otro aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de trabajar en nuestro juego y que  puede suponer un problema es el posible desánimo por la tardanza en la consecución de objetivos y la sensación de estar “atascados”. Para analizar esto debemos conocer la relación entre la inversión que hacemos en nuestro juego (sobre todo tiempo) y el resultado que vamos a obtener.


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Normalmente, los jugadores de menor nivel invirtiendo pequeñas cantidades consiguen grandes mejoras. La explicación es muy sencilla: los conocimientos que tienen son muy básicos y en el momento que aprenden algo y lo aplican las mejoras en resultados se notan muy fácilmente porque hay mucho recorrido. Por ejemplo: Un jugador con un promedio de 100 en el momento que remate una o dos veces más por partida verá como su promedio sube rápidamente.

A los jugadores de nivel medio les sucede lo mismo que a los de menor nivel. Con pequeñas inversiones de tiempo en entrenamiento las mejoras son grandes y bastante rápidas hasta que adquieren un mayor nivel. Sin embargo, llegados a determinado punto llegan a tener esa sensación de no avanzar, de estancamiento, que realmente no es cierta, pero que desanima mucho. Simplemente lo que sucede es que el progreso es cada vez más lento.

Con los jugadores de más nivel lo que sucede es que el trabajo se centra en “pequeños detalles” y los rendimientos son más difíciles de obtener y de ver, ya que el recorrido de mejora es mucho menor. Es mucho más fácil subir de 140 a 175 que de 200 a 210. Aun así es importante no desanimarse porque aunque los resultados sean lentos. Cualquier jugador que esté en este punto ya conoce la diferencia entre un jugador de 210 y uno de 200 y son esos “detalles” los que te pueden hacer subir el promedio y ayudarte a ganar torneos.

A modo de conclusión, al enfrentarse a un programa de entrenamientos, clases o clinics en los que vamos a aprender cosas nuevas y cambiar aspectos de nuestro juego, es importante tanto la capacidad de trabajo y sacrificio que nos permita no caer en el desanimo, como tener la mente abierta y estar dispuestos a probar las cosas que se ofrecen. Pero, como ya hemos dicho antes, no probarlas y descartarlas al momento, sino probarlas de verdad.

Si al final no te gusta, siempre puedes volver a lo que hacías antes. Asistir a una clase, al final, es como ir  a una tienda cualquiera: se ofrecen unos productos y si al cliente le gustan los compra y si no, siempre tiene la opción de irse de vacío.


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