LA VIDA DE UN PIONERO: FRED G. SMITH


Fred G. Smith no es tan conocido y reverenciado como Louir Petersen, Joe Thurm u otros de los primeros propietarios que revolucionaron el mundo del bowling. Pero, durante unos años, en el pasado, él fue capaz de dar un giro de 180 º a nuestro deporte como nunca antes había sucedido.

Nacido en 1876, Smith creció en Chicago y abandonó pronto el colegio para ganarse la vida repartiendo periódicos y ofreciéndose como chico para todo. Cuando tenía 25 años trabajaba en un salón sacando brillo a los zapatos de los clientes. El negocio iba bien y ganaba bastante diero y cuando la sala de bolos que tenía en el piso de arriba, un local pequeño con dos pistas, quebró, él lo compró, puso unas cuantas mesas de billar y encontró el trabajo de su vida.

Smith prosperó y, tras algunos años en Massilon (Ohio) se trasladó con su negocio a Celeveland donde abrió otro local, esta vez más grande, que también funcionó bien. Entonces, en 1916, llegó el gran salto. Smith organizó un consorcio para entrar en el negocio del bowling en Milwaukee. El edificio Plankinton, una estructura comercial de una manzana entera, se estaba construyendo en la calle principal de la ciudad. Lo normal por aquel entonces eran pequeñas boleras de 4 pistas, pero para la zona recreativa del Plankinton, Smith planeó algo mucho más ambiciosos: la bolera con billares más grande del mundo.

Y lo consiguió. No se distrajo con tonterías y construyó una bolera con 41 pistas seguidas, sin columnas de por medio y con espacio para 60 mesas de billar, sin olvidarse del bar "el más grande al oeste de Nueva York". Servicio completo, restaurante para 300 personas con música en directo y máquinas de helados, además de 24 puestos de afeitado, 12 mesas de manicura, 3 puestos de venta de tabaco y carmelos y un reciento para limpiar los zapatos.

La gala de apertura tuvo lugar el 17 de enero de 1917 y fue portada en todos los periódicos de Milwaukee. El alcalde de la ciudad, Mr. Hoen, tiró la primera bola en la Pista 1 y una orquesta amenizó un acto durante el cual, más de 50.000 personas desfilaron asombradas. Era la multitud más grande que se había congregado nunca en Milwaukee desde el discurso que Teddy Roosvelt diera en 1912 durante su campaña presidencial.

Antes de que acabara el año, sin embargo, una bolera de Detroit ostentaría el título de la Bolera más grande del mundo, pero a Smith le dio completamente igual, a él le iba bien y estaba ganando un montón de dinero. En realidad, eso tampoco le importaba demasiado, porque ganar dinero no era su primer objetivo, sino pasarlo bien. Y vaya si lo hacía. Ganaba mucho, pero también lo gastaba.

Creó más locales de billar y patrocinó la creación de dos equipos de bolos, los G.G Goodfellows y los Smith Arcades. Todos equipados y uniformados y que se dedicaban a recorrer el país, con los gastos pagados, compitiendo en torneos y eralizando exhibiciones. Recordando sus primeros años, cuando no tenía dinero, Smith era muy generoso y solía obsequiar a sus limpiabotas con piezas de oro de 20 dolares para las que nunca aceptaba el cambio.

El jugador más famoso en aquellos tiempos era Jimmy Smith el World Match Game champion. F. G Smith sacó a a Jimmy de Brooklyn y le ofreció un puesto por jugar a los bolos y ense´ñar a la gente a jugar en su local. El propio F.G jugaba, y pese a no ser el mejor, formó junto un buen equipo con el campeón para participar en torneos de parejas. Se hicieron llamar "The Smith Brothers", jugando con el nombre de unos caramelos par ala tos muy conocidos.

En 1922 F.g Smith fue a más y abrió una bolera de 56 pistas en Cleveland. Para celebrar la ocasión fletó un tren especial que trajó a cientos de sus amigos directamente desde Milwaukee y celebró una fiesta de 3 dáis con todos los gastos pagados.

El año siguiente, cuando el gran torneo de la ABC llegó a Milwaukee. Smith, a título personal, pagó todas las deudas de la organización e invirtió un total de 100.000 dolares en la realización de ese campeonato.
Sin embargo, no todo era de color rosa, Por desgracia para él, las cosas empezaron a ir mal. Se metió en el mundo del automovil y perdió una auténtica fortuna. El crash de 1929 hizo el resto y su fortuna se evaporó rápidamente. Se arruinó y tuvo que vender sus boleras. Trató de cambiar de estilo levantando pequeñas salas con pocas pistas en los alrededores de Milwaukke, pero fracasó y ya nunca más se recuperó.

Freg G. Smith murió, en la ruina, en 1941. El Plankinton Building todavía está en pie en el centro de Milwaukee pero las pistas y los billares, testigos de otra era, han desaparecido.

Fue la vida de un pionero.

Traducción de "La cápsula del tiempo" del Bowlers Journal